Low Rider S

Sin derivas

Una pequeña ciudad de Wisconsin, Frank Lloyd Wright y la nueva Harley-Davidson Low Rider® S

 

Texto: Steven Richards
Fotos: Josh Kurpius

Frank Lloyd Wright no está enterrado aquí. Hay una lápida con su nombre, acompañada de un trozo de vidriera, pero debajo no hay ningún hueso enterrado.


En 1985, la viuda de Wright, Olgivanna, ordenó que los restos del arquitecto fueran exhumados de la Unity Chapel en Spring Green, Wisconsin, a un kilómetro y medio de distancia de Taliesin, el "bungalow del amor" de Wright, que fue la sede de una escuela de arquitectura y donde su amante, Martha `Mamah' Borthwick Cheney, y otras seis personas fueron asesinadas por el cuidador de la casa en 1914. Las cenizas de Wright se mezclaron con las de Olgivanna y ahora están consagradas en Taliesin West, en la lejana Arizona, pero los huesos de su amante Mamah permanecen en el jardín de la Unity Chapel, olvidados bajo una lápida agrietada y cubierta de vegetación.

Saliendo a la carretera

Cuando salimos del cementerio, vimos nuestra nueva Harley-Davidson Low Rider S 2020 perfectamente enmarcada por las puertas de hierro de la capilla, mirando amenazadoramente hacia el bucólico fondo. Salimos de Milwaukee con sólo lo necesario, rodando hacia el oeste a través de America's Dairyland sin ningún plan establecido, y nos encontramos a 241 kilómetros de casa, siguiendo ciegamente carreteras rurales que surcan los campos cultivados y humildes pueblos con unos pocos miles de habitantes como mucho. Todo es tranquilo y moderadamente anticuado aquí, y sus habitantes así lo prefieren, pero no podíamos quedarnos parados con la Low Rider S, especialmente no en esas carreteras solitarias.

Taliesin desapareció rápidamente de la vista cuando nos pusimos en ruta hacia el norte de los EE.UU. Por la Highway 14, también conocida como la Frank Lloyd Wright Memorial Highway. Con el objetivo de ser una versión más capaz de aquella motocicleta de culto nocturno que desapareció en 2017 con el resto de la línea Dyna®, esta Low Rider S de segunda generación tiene un motor Milwaukee-Eight® 114 V-Twin, doble disco delantero y la misma horquilla invertida de la Fat Bob®, con un ángulo de dirección de 28 grados para mejorar la agilidad. Con una suspensión trasera monoamortiguador y un chasis un 90% más rígido que el del modelo anterior, la Low Rider S debería superar con facilidad a su querida predecesora.

La prueba

Las hierbas de la cuneta se inclinaban a nuestro paso, y los escapes tipo shotgun dejaban su nota de sonido mientras subíamos de marcha y acelerábamos una y otra vez, hasta que los graneros y el ganado y los silos de granos empezaron a desvanecerse. La parte delantera respondía rápida y suavemente al apretar la maneta de freno, desplazando nuestro peso sobre el ancho manillar montado sobre torretas de diez centímetros para trazar las curvas de la sinuosa carretera. 

El terreno colindante era inesperadamente espectacular, con colinas suavemente onduladas que daban paso a acantilados rocosos, espesos bosques y valles profundos. La región circundante se conoce como "Driftless" (sin derivas) porque la zona no fue afectada por glaciares ni depósitos glaciares, o "derivas", durante la última era glacial y, en consecuencia, es más escarpada de lo que cabría esperar en la parte superior del Medio Oeste. Entramos en cada curva más rápido que la anterior, disfrutando los 33.1 grados de ángulo de inclinación de la moto, y ya quedaba claro que la nueva Low Rider S es una motocicleta más intuitiva y con más aplomo que su predecesora. 

Viviendo la historia

Treinta minutos más adelante entramos en la ciudad de Richland Center, el lugar de nacimiento de Frank Lloyd Wright y el hogar de la incompleta A.D. German Warehouse, otra de las obras de Wright. Nos recibió John Poole, secretario de la A.D. German Warehouse Conservancy, que tiene como objetivo conseguir los 4.5 millones de dólares que cuesta la restauración de esta centenaria edificación. Nos maravillamos con los moldes de madera utilizados para crear frisos de hormigón que adornan la fachada y subimos las escalinatas que conducen hasta la segunda y tercera planta, donde encontramos unos gigantescos paneles cuadrados de la exposición del Guggenheim de 1953 sobre Wright, "Sesenta Años de Arquitectura Viva", cada uno de los cuales detallaba uno de los diseños del arquitecto tristemente deteriorados después de décadas de abandono. 

Desafortunadamente, poco después de dejar el Warehouse, las nubes empezaron a descargar y pronto nos quedamos saturados de una lluvia de agua fría. El motor Milwaukee-Eight estaba empezando a toser en mojado, así que pasamos una pierna sobre el filtro de aire a la vista de la moto, con la esperanza de mantenerlo seco en el lento e incómodo viaje hasta nuestra cabaña en la cercana Cashton. La pintoresca casa de madera estaba situada al final de un largo camino de tierra, y pronto la moto acumuló barro y suciedad por todas partes, así que la dejamos limpiándose bajo la lluvia mientras nosotros hacíamos lo mismo con una larga ducha caliente. El radar meteorológico mostraba un caleidoscopio infernal de morados, rojos y amarillos, así que decidimos cobijarnos bajo el porche delantero y ver cómo a lo lejos rompían los relámpagos, pero pronto nos quedamos mirando la Low Rider S, contemplando su atractivo en comparación con el modelo previo.

La vieja y la nueva

El nuevo modelo de la gama Softail se ve considerablemente diferente de la versión con base Dyna -como es de esperar de una motocicleta radicalmente evolucionada- pero los diseñadores de Harley-Davidson supieron capturar la actitud y presencia de la Low Ride S original. Preservaron sus características distintivas, como la clásica cúpula deportiva y los acabados totalmente negros, y las adaptaron muy bien para que encajaran con las líneas de la nueva motocicleta. Un guardabarros trasero rebajado acentúa su presencia más erguida, un bonito asiento de cubo con respaldo alto se ofrece como una atractiva cuna y las letras góticas del tanque de gasolina están inspiradas en la FXS Low Rider original de los años 70. 

La primera generación de la Low Rider S se ofrecía sólo en negro y bronce, un esquema trasladado al nuevo modelo, pero ahora Harley-Davidson ofrece también un segundo color: El Barracuda Silver, un guiño a la FXDX Super Glide® Sport de 1999, la 'madre' de la Low Rider S. Nuestras discusiones internas terminaron cuando decidimos que, aunque la nueva motocicleta no es tan llamativa visualmente como el modelo de primera generación, que tenía un estilo que te seducía a primera vista, la Low Rider S 2020 mejora a aquélla en todos los demás aspectos, y por tanto, es tan atractiva como la original.

Regresamos a la cabaña para pasar la noche, pero unas horas más tarde nos despertamos por un golpe en el techo, y pasamos toda la noche escuchando el bombardeo que caía del cielo y tuvimos pesadillas imaginando que la Low Rider S se hundía en el barrizal. Cuando salimos al porche para tomar el café matinal, nos alegró ver que la moto seguía en el patio delantero, que aparecía lleno de hojas y ramas arrancadas por el viento. Pusimos la canción 'So Long Frank Lloyd Wright' de Simon & Garfunkel mientras empacábamos y seguimos cantándola mientras bajábamos lentamente por la Highway 33: "Puede que vengan arquitectos, puede que marchen, pero nunca cambiarán tu punto de vista. Cuando me encuentro bajo de moral, me detengo un rato y pienso en ti".

Momento de disfrutar

Asentado en una cresta sobre el valle del río Kickapoo, el Wildcat Mountain State Park está cruzado por una carretera de lamentablemente tan sólo cuatro kilómetros de largo que ofrece uno de las más divertidas rutas en moto de todo el Dairyland; el camino serpentea, sube y baja como en un cañón de California, e incluso cuenta con una horquilla, toda una rara avis por esta zona. Es el tipo de carretera para la que se diseñó la Low Rider S, así que enfocamos la vista lo más lejos posible y sucumbimos al carácter juguetón del niño que todos llevamos dentro. Bien acogidos por los cantos del asiento tipo bucket mientras trazábamos las curvas del parque estatal, la motocicleta se meneaba sólo cuando frenábamos bruscamente. Al contrario, permaneció bien firme, asegurándonos silenciosamente que podíamos seguir adelante, y así lo hicimos. Fue un viaje corto y ligeramente peligroso, pero muy bien aprovechado antes de comenzar la ruta de regreso a Milwaukee de 274 kilómetros.

A sólo cinco kilómetros al sur de la sede de Harley-Davidson en el centro de Milwaukee, salimos de la autopista e hicimos una parada en las afueras de Burnham Block, un remanente del proyecto de Casas Construidas por el Sistema Americano de Frank Lloyd Wright, a través del cual esperaba revolucionar la vivienda para los menos privilegiados. Mientras el resto del proyecto se desmoronaba -como muchos de los proyectos más ambiciosos de Wright- ese grupo de seis diminutas casas se erige como un recordatorio de lo maravillosamente imaginativo que era el arquitecto. Un personaje que ahora conocemos mejor gracias a nuestra Harley-Davidson® Low Rider S 2020, que tiene el mismo espíritu orgulloso que la original. Es dominante pero no intimidante, madurada pero no madura, equilibrada sin perder los estribos, e impresiona de una forma que el modelo original simplemente no pudo hacer. Se veía bien también en casa, lejos de las colinas de Spring Green, y mientras nos alejábamos de Burnham Block volvimos a cantar suavemente: "So long, Frank Lloyd Wright".